
SUPO EL AGUA SALADA QUE EXISTÍAS
Negro alpiste de tu boca naufragada
como en las montañas
pálida angostura,
supo el rostro torcer abreviaturas,
así el domo procrear un cardo amargo.
Negro eran tus ojos de fragata,
tan oscuros al mirar por la bahía,
supo entonces esconder
sus sentimientos,
a lo menos que la pena
existía.
Eras dios
periplo y substancia,
eras árbol con sus frutos germinados
y sedienta la marea te observaba
con sus labios de corales subyugados.
buenisimo buenisimo...solo podía venir de tus manos
ResponderBorrarun abrazo
Muchas gracias Jaime por darte tiempo en mis letras y comentarme
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