domingo, 26 de julio de 2020



 LA HUIDA



Solía bañarse la luna en las aguas pétreas del volcán,

solía oler el suelo

y en el entre sueño lamer al alacrán.

Entre el intervalo algo enmarañado

de sus largos brazos

las pezuñas agarrar,

hincó con fiereza la matriz del magma

se vistió de llamas y se fue a desayunar.

 

Esa enorme luna algo paliducha

hoy se viste roja ante en vendaval,

bien le dijo el cuarzo con su filo amargo

que venir abajo no es para mortal.

 

Luna deslavada ándate hacia arriba

que este cielo hoy llora con su cúmulo de estrellas,

falta su lucero,

el ampolletero que perfore hondo

su funesto negro.


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